La FM es una enfermedad reumática crónica caracterizada por dolor musculoesquelético generalizado y fatiga. La palabra Fibromialgia significa "dolor en los músculos, ligamentos y tendones" ( partes fibrosas del cuerpo).
Los pacientes con FM se quejan de que "les duele todo". Notan sus músculos fuertemente doloridos, acompañado de una sensación de quemazón o fatiga muscular.
En España se calcula que están afectados entre el 2% o el 3% de la población. Es más frecuente en mujeres que en hombres, pudiendo manifestarse a cualquier edad, incluso en niños y adolescentes.
Es muy importante el que exista un buen conocimiento de esta patología en los diferentes ámbitos que tienen relación con el enfermo. Siendo fundamental el apoyo familiar, para hacer un afrontamiento positivo de la misma.
Aunque la severidad de los síntomas varía en cada persona, la FM se parece a un estado post-viral. Este aspecto y muchos de los síntomas de la FM tienen gran similitud con otro trastorno llamado el Síndrome de Fatiga Crónica.
La FM ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud, y hoy en día se diagnostica
en base a los criterios descritos por el Colegio Americano de Reumatología (criterios que en
la actualidad son cuestionados como insuficientes por algunos especialistas):
- Dolor a la presión (Aprox. de 4 Kg.) en al menos 11 de los 18 puntos sensibles situados de forma especifica a lo largo del cuerpo. (Figura 1).
- Dolor generalizado y crónico de más de 3 meses de duración, descartando la existencia de otras patologías.
Habitualmente los análisis de laboratorio no muestran alteraciones, por lo que sólo ayudan a descartar otras enfermedades asociadas.
Su causa es desconocida. Sin embargo, se conocen algunos desencadenantes como por ej.: infecciones (virales o bacterianas), un accidente, u otra enfermedad simultanea, como artritis reumatoide, lupus o hipotiroidismo. Estos desencadenantes probablemente no causan la FM sino que parecen despertar alguna anomalía fisiopatológica latente que ya estaba presente en los pacientes.
Algunas teorías en investigación implican alteraciones de la regulación de neurotransmisores (serotonina), de la función del sistema inmunitario, de la fisiología del sueño o del control hormonal. Además se están utilizando técnicas de imagen para el estudio de funciones cerebrales y análisis virológicos para determinar el papel de las infecciones víricas en la FM. Aunque no se sabe con certeza, es probable que una respuesta anormal a los factores que producen estrés desempeñen un papel muy importante en esta enfermedad. La causa de la FM no es un capitulo cerrado en la medicina, aunque hay que reconocer que en la actualidad sigue siendo un misterio.
Los tratamientos están dirigidos a mejorar la calidad del sueño y a reducir el dolor. Como el sueño profundo es tan importante para muchas funciones del cuerpo humano (tales como reparación de tejidos, y probablemente regulación de neurotransmisores, hormonas y sustancias inmunológicas) se cree que las alteraciones del sueño tan habituales en sujetos con FM son un factor importante en los síntomas de la enfermedad. Por ello, a veces se prescriben dosis bajas de medicamentos que potencian los niveles de serotonina en el cuerpo (es un neurotransmisor modulador del sueño, dolor y respuesta inmunológica).
También se prescriben una gran variedad de analgésicos, siendo el más común el paracetamol.
La mayoría de los pacientes, no obstante, precisaran además de otros tratamientos auxiliares, como la infiltración de puntos dolorosos, fisioterapia, ejercicios suaves y/o en piscina, calor local, masajes y otras técnicas prescritas por su médico .
El seguimiento a largo plazo de la FM ha demostrado que se trata de una enfermedad crónica, aunque los síntomas pueden oscilar en severidad a lo largo del tiempo.
El impacto que la FM puede tener sobre las actividades habituales del paciente, incluyendo la capacidad de trabajar, es muy variable dependiendo de cada persona. En general se recomienda que el paciente procure continuar con sus actividades habituales con la mayor normalidad posible, y si trabaja que continúe haciéndolo.
Sin embargo, con frecuencia se deben reducir las actividades diarias, sugiriendo algunos
autores que la incapacidad en la FM esta infravalorada por los médicos, pudiendo tener
una importancia similar como la presentada en la artritis reumatoide.