Desde que empezamos como Grupo de Ayuda Mutua en el año 95 y
en nuestra posterior andadura como Asociación, que en este año 99 cumplirá su
2º Aniversario, hemos ido evolucionando en nuestras actuaciones con el objetivo
de satisfacer, siempre en la medida de nuestras posibilidades, todas las
demandas de las personas que han depositado su confianza en nosotros.
En lo que respecta a las Jornadas Informativas sobre
Fibromialgia, hemos seguido la misma dinámica, que en cualquiera de las otras
actividades realizadas por la Asociación. En ediciones anteriores se ha tratado
de forma multidisciplinar, pero genérica, diferentes aspectos de esta
patología, en la 3ª Conferencia realizada el año pasado, tratamos de forma
temática los interesantes beneficios de la Rehabilitación y en esta ocasión
nos hemos centrado en experiencias concretas que se están realizando en la
Comunidad de Madrid, y aunque estas son muy numerosas y no pueden estar todas
aquí representadas, si hemos intentado acercarles a ustedes una amplia muestra
de las actuaciones más representativas e interesantes.
Con esta finalidad nos pusimos en contacto con los
profesionales que figuran en el programa y a los que deseamos expresar nuestro
más sincero agradecimiento por su participación altruista en la 4ª
Conferencia-Coloquio, "LA FIBROMIALGIA EN LA COMUNIDAD DE MADRID".
A continuación quiero presentarles a los profesionales que
hoy nos acompañan:
* Dr. D. Andrés Peña Arrebola, Reumatólogo Rehabilitador
del Hospital Ramón y Cajal y Presidente de LIRE, que nos hablará de la
"Importancia del Asociacionismo",como no podía ser de otra forma
puesto que es una persona volcada en realizar desde Liga Reumatológica Española una gran labor
social en favor de los enfermos reumáticos.
* Dr. D. Carlos Ribot Catalá, Médico de Atención
Primaria, que nos aportará la "Visión de la Fibromialgia en Atención Primaria",
y aunque como él mismo dice, lo haga desde un punto de vista
personal, le queremos expresar nuestro más sincero reconocimiento; porque
afronta el tema desde un prisma cercano a la realidad que viven sus pacientes y
porque no decirlo, sin esa lejanía o si nos permiten ustedes desde ese
"pasotismo", que se observa tantas veces, al no importarle hablar con
sus compañeros de este "Iceberg" tan complejo llamado Fibromialgia.
* Dr. D. Juan Mulero Mendoza, Reumatólogo del Servicio de
Reumatología de la Clínica Puerta de Hierro, que nos hablará de
"El Reto de la Fibromialgia en Reumatología". Es evidente, que en el momento
actual el paciente con fibromialgia se siente un poco huérfano, en "tierra de
nadie". Deseamos, que en un futuro no muy lejano se unifiquen esos
criterios de clasificación, tan necesarios en la actualidad para alcanzar una
mejor calidad de vida por parte de los afectados, y que también influirán en
una mejoría de los ámbitos sanitario y social.
* Dr. D. Antonio Lagares Roibas, Médico de Atención
Primaria y Homeópata, que nos expondrá "Otras
Alternativas en Fibromilagia"
LIRE es una asociación creada para ayudar a mitigar la
problemática de las enfermedades reumáticas. En la actualidad incluye mas de
40 asociaciones filiales, unas de ámbito geográfico, como las Ligas
Autonómicas, y otras de contenido monográfico, tales como las asociaciones de
pacientes con espondilitis anquilosante o fibromialgia, como AFIBROM.
La importancia de la fibromialgia deriva de su alta
prevalencia y de su cronicidad, ya que, desafortunadamente, son pocos los
pacientes que se ven libres de los síntomas de esta afecciones¾n durante largo
tiempo. Las asociaciones de pacientes nacen de la insuficiencia para atender las
demandas de estos en las consultas medicas habituales. Ni aún en las mas
cercanas a la perfección teórica es posible explicar y ayudar al paciente en
todos los ámbitos de su enfermedad. Especialmente si entendemos por salud el
bienestar no solo físico sino también psicológico y social de las personas,
tal como define la OMS.
En consecuencia, los pacientes necesitan mas información y
apoyo y la buscan en las asociaciones.
En una sociedad democrática, con individuos libres y
responsables, estos lo son también de su salud. En otras palabras, el paciente
es el principal proveedor para su salud. En efecto, consulta o no, se somete a
las exploraciones o no, sigue el tratamiento prescrito o no, hace los ejercicios
o no, se opera o no, y así sucesivamente.
Un paciente bien informado, muchas veces a través de las
asociaciones, llevará (con el equipo sanitario) mejor su enfermedad,
especialmente si esta es crónica y de difícil tratamiento tal como lo es la
fibromialgia.
Mas concretamente, el ejercicio físico se considera uno de
los mejores procedimientos para atenuar la sintomatología de este proceso. La
importancia del mismo radica en practicarlo asiduamente, mas que en el tipo
concreto de ejercicios. obviamente el ejercicio cae a cargo de cada persona,
pudiendo estimularse si se realiza junto a otros individuos con problemática
similar.
Análogamente, la terapia psicológica de relajación y
modificación conductual también se fundamenta en la disposición individual
para entrenarse en ello, fundandose en informaciones recogidas muchas veces en
las asociaciones.
España ha sido un país demasiado individualista y poco
asociacionista, lo cual debe cambiar porque de la unión nace la fuerza
necesaria para plantear justas reivindicaciones a la vez que nos ayudamos unos a
otros.
El presidente de LIRE quiere felicitar a AFIBROM porque es un
ejemplo práctico de cuanto acaba de decir, deseandole larga vida para continuar
siendo ejemplo de asociacionismo y ayuda mutua.
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Visión de la Fibromialgia en Atención Primaria
DR. D. CARLOS RIBOT CATALÁ
Médico de Atención Primaria
Agradezco a Dña Teresa Martín la invitación que me ha hecho para participar en esta
conferencia-coloquio.
Las opiniones que voy a expresar deben considerarse solamente
mías. Hablar de visión de la atención primaria sobre la fibromialgia
supondría arrogarme una representación, que no tengo. Probablemente muchos de
mis compañeros estén de acuerdo con lo que voy a comentar, pero la mía no es
la única opinión existente entre los profesionales de atención primaria.
Me duele desde la punta del pelo hasta las uñas de los pies.
Me resulta difícil hablar de la fibromialgia, porque es una
enfermedad difícil para el médico. La primera dificultad está en la carrera
de medicina, en la cual se habla poco de esta enfermedad, de modo que cuando se
empieza a ejercer, la formación sobre fibromialgia es pequeña. La primera
paciente que tuve, apenas pude hablar con ella unos minutos pues hacía una
consulta numerosa sustituyendo a un compañero, por el año 1.980. Se sentó
enfrente mía y me dijo: Doctor, me duele todo, no puedo decirle que haya algo
que no me duela, resumiendo me duele desde la punta del pelo hasta las uñas de
los pies. Yo no supe bien qué hacer. Más tarde comprendí que probablemente
era una fibromialgia. Entonces no lo sabía.
Don Carlos: Ya sé lo que me pasa, tengo una fibromialgia.
El segundo paciente que os quiero comentar, es un hombre que
trabajaba en un servicio de limpieza. Su dolor era tan grande, que cuando me
despedía de él dándole una palmada en el hombro hacía un gesto de malestar y
me decía: "doctor, no me haga eso que me duele". Yo no le entendía
bien y me parecía que exageraba algo. Fue de especialista en especialista sin
que, entre todos, le pudiéramos ayudar demasiado. Yo dejé de verle porque
cambie de trabajo, y al cabo de unos años me encontré con él y le saludé. Me
dijo, contento, satisfecho, doctor ya sé lo que me pasa, tengo una fibromialgia.
Este paciente vivió una liberación cuando supo que aquello de lo que tanto se
quejaba, tenía un nombre y unos apellidos dentro de los libros de medicina. Me
reconocía con mucho dolor que en ocasiones tuvo que salir de la consulta del
inspector médico llorando de rabia, porque le habían dicho allí dentro que
era un simulador, que engañaba y que él no tenía nada. Ahora por lo menos
veía restituida su dignidad perdida, al reconocerle la ciencia médica que,
efectivamente tal y como él decía, estaba enfermo.
A los médicos nos ha costado dar carta de existencia a la
fibromialgia y reconocer oficialmente que es una enfermedad, como pueda serlo la
artritis reumatoide o la gripe. Creo que todavía hay profesionales que les
cuesta dar este paso. O que todavía piensen que los pacientes engañan o
fingen, que no puede ser tanto como ellos dicen. Afortunadamente esta actitud ya
no se puede mantener con los conocimientos científicos actuales. Yo no sé por
qué es debido esta situación, pero pensé que gran culpa de ello lo tiene la
falta de una prueba, analítica o radiografía, que diagnostique
específicamente la fibromialgia. Ahora esto no es excusa, pero probablemente,
si hubiera algún análisis o prueba médica que diera positiva en los casos de
fibromialgia, las cosas fueran de otra manera.
Dolores los sigo teniendo igual, pero ahora me encuentro mejor.
Luego os hablará Ana Trapiello de la experiencia con grupos
de pacientes con fibromialgia. Tengo que decir que las reuniones de grupo
ayudaron mucho a las mujeres que tuvieron la suerte de participar en esa
experiencia. La fibromialgia influye tanto en la vida de los pacientes que la
padecen, que se convierte en algo central en su vida. Ante esta situación uno
puede doblegarse y hundirse, o decir por el contrario QUIERO VIVIR. La decisión
es del propio paciente. En los grupos ellas hablaban de su experiencia vital,
cómo viven la enfermedad, cómo altera su experiencia vital, sus relaciones
familiares y sociales, su vida de ocio, sus relaciones de pareja. Al hablar de
ello unas se veían reflejadas en las experiencias de las otras, se sentían
escuchadas y comprendían mejor lo que pasaba. Al final de los grupos hablamos
con ellas para que nos dijeran su opinión, lo que les había parecido. Una de
sus respuestas era esta:
"Sigo teniendo dolores, pero después de haber
participado en los grupos me encuentro mejor".
Darse cuenta que, a pesar de la enfermedad uno tiene una vida
por delante que vivir, y ha de vivirse lo mejor posible. Los grupos ayudan a
ello.
Que nos expliquen y que nos entiendan.
¿Cuál es la actitud que debemos tener los médicos de
atención primaria? Vosotros los pacientes, lo tenéis claro. Nos reclamaís,
con justicia, que os entendamos. Porque la experiencia dolorosa de la enfermedad
es tan importante, que cuando se acude al médico, se espera encontrar delante a
alguien que escuche atentamente, entienda lo que le están diciendo y comprenda
la situación vital y existencial de la persona que tiene en frente. Por el
contrario, muchas veces por desgracia nuestras consultas están masificadas y no
podemos detenernos todo el tiempo necesario para escuchar. El resultado es que
el paciente sale de la consulta con la sensación de que no le ha servido para
nada ir al médico.
He aquí un mensaje dirigido directamente a mis colegas: los
pacientes con fibromialgia no son "locos", no están "idos de la
cabeza", no están fingiendo. Hay que hacer el esfuerzo de entender y
comprender lo que les sucede. Después, explicar todo lo posible al paciente y a
los familiares de qué se trata la enfermedad, qué nombre tiene ( acordaros del
paciente que os comenté antes) qué se puede hacer para mejorar el dolor y
cuál es la evolución que cabe esperar. En definitiva, informar al paciente de
qué enfermedad padece y en qué consiste.
Hablando de informar, el otro día me decía una mujer en la
consulta que con el tiempo se iba a quedar en un silla de ruedas. Quiero
aclarar, que esta no es la evolución que cabe esperar en una fibromialgia. Esta
enfermedad, como todas las enfermedades crónicas, produce a los pacientes
miedos que muchas veces son injustificados, y el de la silla de ruedas es uno de
ellos. Por favor, no penséis que vais a acabar así, porque no es verdad.
Asociarse, asociarse, asociarse.
Creo sinceramente que lo mejor que puede hacer un paciente
con fibromialgia para ayudarse a sí mismo es asociarse en una asociación de
pacientes que padecen la misma enfermedad que él. Asociarse ¿Para qué? Para
conseguir vivir mejor con la enfermedad, para aprender a convivir con su
malestar, para que este malestar sea el mínimo posible y se maneje de mejor
manera posible.
Alrededor de la experiencia dolorosa hay muchos aspectos que
modulan ese dolor. Por ejemplo, el ambiente familiar. Una paciente me
reconocía, cansada de luchar, que su familia se enfadaba con ella y le decían
cosas como: " ¡Es que nos tienes hartos con los dolores! ". Y
manifestaba: "Me tenía que quedar muda y no decir ¡Ay qué dolor!".
Otro ejemplo, la respuesta que se dé a las crisis de dolor: Quedarse en casa
solo, con la pastilla, o salir de casa para hacer algo de bicicleta estática
con el grupo de la asociación o reunirse con las amigas. La asociación ayuda
para que todos estos factores y otros muchos que influyen en vosotros-as se
manejen para vuestro beneficio.
Dejadme de mi parte que hable con mis compañeros para que
hagan un esfuerzo mayor por conocer mejor la enfermedad y entender a los
enfermos-as con fibromialgia. Os dejo de la vuestra que salgaís hoy de aquí
con optimismo diciendo. Puedo encontrarme mejor, voy a hacer algo importante
para conseguirlo.
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El Reto de la Fibromialgia en Reumatología
DR. D. JUAN MULERO MENDOZA
Reumatólogo del Servicio de Reumatología
Clínica Puerta de Hierro (Madrid)
El proceso definido como fibromialgia con los Criterios
propuestos por el American College of Rheumatology en 1990, es frecuente, ya que
afecta al 2% de la población adulta, incluyendo el 3,9% de mujeres entre 20 y
40 años y el 5,8% entre 40 y 60 1. En general la utilización de
estos criterios ha supuesto un instrumento práctico ya que permite agrupar a
personas con sintomatología similar para ahondar en el conocimiento de su
problemática y buscar soluciones. De hecho, el número de artículos publicados
en las revistas médicas acerca de la fibromialgia crece año tras año.
Además, en la práctica clínica, el hacer el diagnóstico de fibromialgia es
en muchos casos de utilidad, ya que el afectado encuentra al fín una
explicación a sus síntomas. Sin embargo, en algunas personas, se puede
condicionar una sensación de enfermedad incurable y en consecuencia un aumento
de vulnerabilidad. Por este motivo, la definición de la fibromialgia y sus
criterios de clasificación, está empezando a ser cuestionada por algunos
médicos 2.
La base racional de la FM se sustenta sobre síntomas
subjetivos (dolor generalizado), junto con un instrumento reproducible, pero
también con base subjetiva (puntos dolorosos a la palpación). En los estudios
fisiopatológicos llevados a cabo hasta el momento no se ha encontrado una
prueba analítica o de imagen que permita evaluar objetivamente la intensidad de
la afectación o la limitación funcional que ésta ocasiona, siendo éste un
objetivo fundamental de las investigaciones que actualmente se están llevando a
cabo.
El eje central de la fibromialgia es el dolor. En mi
opinión, muchos seres humanos sienten con cierta frecuencia dolores o malestar
general. En la mayoría de los casos la escasa relevancia de la percepción,
hace que sobrelleven su situación o recurran a la automedicación, y sólo una
minoría acude a la atención médica. De entre estas personas, el dolor
musculoesquelético, es generalizado en un número más limitado de casos. Si a
éste grupo les presionamos en los puntos por todos conocidos, muchos individuos
tendrán dolor en un punto, algunos menos en dos, aún menos en tres y así
sucesivamente. Al acordar que sean once los puntos a valorar, no se ha hecho
sino establecer un dintel. Se ha seleccionado de forma artificial a las personas
más sensibles al dolor a la presión. El hecho llamativo, es que personas que
han sido seleccionadas por su nivel de dolor musculoesquelético, con frecuencia
comparten rasgos ajenos al mismo (depresión, ansiedad, cansancio, colon
irritable...), lo que sugiere un nexo de unión.
Múltiples estudios apuntan a que la FM se debe a una
hiperalgesia (aumento de sensibilidad al dolor) secundaria (sin lesión
periférica), de origen en el sistema nervioso central (los mecanismos de
percepción y control del dolor a nivel periférico parecen ser normales). Se ha
evidenciado en FM diversas alteraciones neurofisiológicas, endocrinológicas o
inmunomoduladoras 3 de relevancia aún incierta. Por otro lado, a
pesar de su asociación innegable, parece establecido que enfermedades
psiquiátricas definidas, como la depresión, no son la causa fundamental del
proceso. Sí parece que trastornos del comportamiento tales como disfunción de
los sistemas de adaptación al estrés, puedan ser importantes. Así pues, en la
FM hay ciertas anomalías biológicas y psicológicas que podrían estar
relacionadas con el procesamiento anómalo que su sistema nervioso hace de los
estímulos periféricos.
Como hemos señalado, la fibromialgia no es una entidad
definida en sí misma, sino la consecuencia de un acuerdo entre clínicos, que
permite seleccionar de entre las personas con dolor musculoesquelético difuso,
los casos más severos. El elemento diagnóstico central es el número de puntos
dolorosos a la presión. Recientemente se ha establecido la existencia de una
relación lineal entre el número de puntos dolorosos a la presión y el nivel
de dolorimiento/malestar/incapacidad 4 y determinados rasgos
biopsicosociales 5. De este modo, el dolor, el cansancio y la
incapacidad son mayores a medida que aumenta el número de puntos dolorosos a la
presión. Por este motivo, muchos clínicos no dejan de considerar como
fibromiálgicas a las personas con menos de 11 puntos y en cierto modo tienen
razón. Sin embargo puede resultar demasiado cómodo para el médico establecer
el diagnóstico de FM. De hecho, con frecuencia cada vez mayor encontramos
personas diagnosticadas de fibromialgia con dos o tres puntos dolorosos. El
problema grave que puede plantear esta práctica es la "creación" de
enfermos a partir del síntoma "dolor" y hay que considerar que en
España, un 50% de la población de más de 18 años refiere que ha tenido
dolores o malestar general con cierta frecuencia.
El reumatólogo es el especialista de las enfermedades
médicas (no traumáticas ni quirúrgicas) del aparato locomotor. Los
reumatólogos han definido el proceso de fibromialgia, hacen en muchos casos el
diagnóstico y plantean su tratamiento. Sin embargo, la fibromialgia manejada
por expertos no evoluciona mejor tras un seguimiento de 7 años. Es evidente,
que el espectro de los pacientes seguidos por especialistas, es diferente del de
la población general con criterios de FM que nunca ha buscado atención
médica. El hecho descorazonador es que lo que caracteriza la adherencia al
seguimiento por el reumatólogo, es el tener síntomas psiquiátricos o haber
tenido alguna vez un diagnóstico psiquiátrico 6. En principio el
seguimiento reumatológico de estos casos no parece el más adecuado 7.
El psiquiatra es necesario para evaluar y tratar patología
psiquiátrica relevante coexistente en determinados casos. El psicólogo puede
identificar conductas de enfermedad inapropiadas, trastornos emocionales y
factores de riesgo premórbidos. Puede además llevar a cabo psicoterapia y
terapias de autorregulación. Algunos estudios abiertos han señalado la
utilidad del tratamiento cognitivo en la FM. El psicólogo puede ser de utilidad
en el control de los pacientes. Las personas con fibromialgia valoran como
gratificantes las técnicas de relajación, meditación o terapia de grupo 8,
que por otra parte le hacen consumir menos recursos médicos.
En un sistema público de salud como el nuestro y en un
proceso tan prevalente, el papel del médico de familia debería ser en mi
opinión fundamental. Puede identificar a las personas con fibromialgia y
apartarlas/liberarlas de la peregrinación de unos médicos a otros con una
información adecuada, prescripción de ejercicio físico, eliminación de
hábitos inadecuados y manejo de los fármacos de alguna utilidad. Aunque el
conocimiento que tiene el médico de familia en determinadas colectividades
sobre la FM es limitado 9, la eficacia de su actuación está
contrastada. De hecho, aunque probablemente por sesgo de selección, es mayor el
porcentaje de pacientes cuyos síntomas desaparecen tras dos años de
seguimiento por médicos de familia (36%), que por clínicas de dolor
especializadas (13%) 10, 11. El reumatólogo, como
consultor/especialista, añadiría la confirmación diagnóstica en casos
seleccionados, el tratamiento de determinados pacientes y su inclusión en
grupos de estudio, y la evaluación de otros procesos musculoesquéléticos,
aislados o concomitantes que con frecuencia coinciden en una persona en concreto
12.
La Fibromialgia es un síndrome que se caracteriza por dolor
musculoesquelético difuso crónico, fatiga, rigidez matutina y sueño no
reparador, y que con cierta frecuencia se asocia con otros trastornos, siendo
los más frecuentes cefaleas, síndrome de fatiga crónica, colon irritable,
síndrome de Raynaud, síndrome seco y trastornos emocionales, sobre todo
ansiedad-depresión.
La Fibromialgia es una enfermedad idiopática, no
conociéndose de forma certera las anormalidades fisiopatologícas que
desencadenan este proceso. Al no conocer su etiología, los diversos
tratamientos farmacológicos que se utilizan tienen una eficacia relativa o
limitada.
Debido a la diversidad de síntomas que estos pacientes
suelen presentar, se vuelve necesario tener que recurrir a la utilización de
diversos tipos de fármacos para obtener algún resultado satisfactorio.
A pesar de ello, en numerosas ocasiones la ausencia de
respuestas a estos fármacos, plantea en el propio paciente diversos
interrogantes como: ¿Están agotadas las posibilidades terapéuticas?, ¿He de
resignarme ante esta situación?, ¿No tengo otras alternativas?, etc. etc.
Llegado este momento surge la necesidad y casi diríamos la
obligación de recabar información a través de diversas fuentes
(profesionales, asociaciones, publicaciones, medios de comunicación, etc) por
parte del propio paciente y conocer que otras alternativas existen. Es ahora
entonces cuando aparecen métodos como la Homeopatía, Acupuntura, Medicina
Naturista, etc.
Sería deseable que el conocimiento de estas Terapias no
surgiera como necesidad de busca del "milagro" al haber fracasado los
tratamientos convencionales, además de un riguroso conocimiento de las mismas.
Estas "Terapias Alternativas" tampoco deberían ser utilizadas como
segundo escalón, ya que su aplicación por las propias características que
presentan, es recomendable se haga como tratamiento inicial, bien sean solas o
en combinación con el tratamiento convencional o Alopático. De ahí que el
concepto de "Alternativas" debería ser modificado o cambiado por el
de "Complementarias", denominación que cada vez tiene más adeptos.
Las principales Terapias Complementarias son la Homeopatía,
la Acupuntura y la Medicina Naturista .
La Homeopatía
Podemos considerarla como un Método Terapéutico que aplica
clínicamente la Ley de la similitud y que utiliza las sustancias medicamentosas
en dosis bajas o infinitesimales y dinamizadas.
Por lo tanto, el método homeopático puesto a punto a
través de más de doscientos años de experimentos clínicos y toxicologicos,
consiste en dar al enfermo una dosis baja o infinitesimal de la sustancia que
administrada a un sujeto sano, provoca en él síntomas parecidos a los del
enfermo.
Pero ¿Qué puede aportar la Homeopatía en relación a la
Fibromialgía? La respuesta puede provocar controversia. Si tenemos en cuenta
que este Método terapéutico estudia al enfermo considerandolo un Todo,
es decir, abarcando todo su sintomatología, a la vez que individualiza a
los pacientes teniendo en consideración las peculiaridades de cada uno de ellos
"modalidades homeopáticas ", además de ejercer una profunda acción
en la forma o manera de enfermar del paciente -terreno- y si recordamos
lo que señalábamos anteriormente de la fibromialgia, considerandola un
síndrome clínico con diversidad de sintomatología y que con frecuencia se
acompaña de otras patologías, hace que podamos pensar en la idoneidad de este
método para el tratamiento de esta dolencia.
La Homeopatía como todo tratamiento presenta una serie
de ventajas e inconvenientes que señalamos a continuación (TABLA I)
|
TABLA I
Ventajas de la Homeopatía - Eficacia: Experiencia clínica - Seguimiento global e individualizado - Método preventivo-regulador-curativo - Ausencia de Toxicidad e incompatibilidad - Aplicable a todo tipo de pacientes |
|
TABLA II
Inconvenientes de la Homeopatía - Económico - Amparo Legal. - Falta de reconocimiento científico - Desconocimiento por la población - Dificultad diagnóstica. |
Estoy harta. Estoy más que harta de que tras una larga
noche en las urgencias de cualquier hospital, preocupada y vencida por un nuevo
dolor que desconozco, alguien parapetado en su bata blanca, sonría ante mis
antecedentes de fibromialgia y me pregunte compasivo: Señora, ¿ es usted
feliz...?
Esa frase es tan real como la vida misma. Me la dijo hace
aproximadamente tres meses una paciente. A mi, particularmente, como
Fisioterapeuta, me llegó al alma. Por encima de muchísimas evidencias
científicas, los sanitarios tenemos la fea costumbre de poner etiquetas.
Colocamos un nombre sobre sobre el nombre del enfermo, y con eso, de alguna
manera le robamos su identidad. Le transformamos en un síntoma, en un código.
Y aún más. Sobre los diagnósticos ejercemos el tremendo poder del juicio. No
todos los enfermos son iguales. No todos valen lo mismo ni a nuestros ojos ni a
nuestras manos. Algunos nos engrosan tanto el ego como el curriculum. Otros
sencillamente son un lastre (qué pacientes tan ingratos, sobre todo los
crónicos...)
Como ya ha adelantado Teresa en la presentación, soy
Fisioterapeuta. A la hora de elaborar esta charla he tenido un problema, en
realidad solo una pequeña duda, no sé exactamente a quien va dirigida. Estamos
acostumbrados a dos registros distintos en el lenguaje: para nosotros, los
profesionales de la salud un vocabulario técnico y datos estadísticos, y para
los pacientes, palabras algo más claras, pero también información más
sesgada. Voy a intentar alejarme de cualquiera de estas dos categorías y hablar
sencillamente sobre mi experiencia ante la Fibromialgia.
Fisioterapia. Profesión que ayuda a las personas evitando,
modificando, corrigiendo o adaptando los factores que limitan el buen
funcionamiento o el comportamiento de la persona para facilitar el mayor grado
de independencia y autosuficiencia, utilizando los medios físicos como
instrumento. Por medios físicos entenderemos el calor, frío, movimiento
(incluyendo, por supuesto el masaje), reposo, agua, electricidad, campos
magnéticos... Así, aparecen técnicas específicas de hidroterapia,
cinesiterapia, masoterapia, electroterapia... Sin embargo el instrumento más
valioso del fisioterapeuta son las manos y el método científico aplicado tanto
a las labores de valoración, como en la elección y ejecución de la técnica
más adecuada y en las progresivas evaluaciones que determinarán la evolución
y el éxito del tratamiento.
Finalicé mis estudios de Fisioterapia en la Universidad
Complutense de Madrid sin que nadie, en ninguna asignatura me nombrase la
palabra fibromialgia. Después empecé a trabajar en una clínica privada, donde
existían pacientes con casi todas las patologías descritas en trauma y
reumatología. Sin embargo ninguno padecía fibromialgia. Al cabo de dos años
cambié ese trabajo por el que desarrollo actualmente. Fisioterapeuta de
Atención Primaria, Área 9 de Madrid. Desde entonces han pasado por mi consulta
de la Unidad de Fisioterapia aproximadamente unas trescientas nueve pacientes
diagnosticadas de fibromialgia. Algunas veces me pregunto si esto corresponde a
un boom, una epidemia, o simplemente un momento de conocimiento y reconocimiento
de una enfermedad.
La fibromialgia:
Se calcula que entre un 2 y un 4% de la población de nuestro
país padece Fibromialgia. Eso supone que aproximadamente unas 800.000 personas
pueden ser diagnosticadas de este síndrome. El SF supone un 6% de las consultas
de Atención Primaria y alcanza a un 8% de las consultas que llegan a
reumatología. Tan solo un 20% de los pacientes que la sufren evolucionan
favorablemente, siendo el curso evolutivo normal del SF la cronificación. Eso
supone que un 50% de los pacientes tendrán que interrumpir su actividad laboral
y entre un 17 y un 25% se jubilarán anticipadamente.
Hasta aquí datos económicos. Cifras. Estadísticas. ¿Y el
paciente?. ¿Dónde está el paciente?. ¿Conocéis algún paciente afectado de
fibromialgia?. Seguramente sí.
Retrato robot:
Sexo: mujer.
Edad: entre 40/60 años
Carácter: Hiperpreocupada y perfeccionista
Impresión: Signos evidentes de ansiedad en su rostro y
desconfianza ante cualquier medida terapéutica y ante la clase sanitaria en
general. Llegan a la unidad de Fisioterapia con o sin el diagnostico establecido
y comienzan su exposición:
Dolor, sí, mucho dolor. No se puede usted hacer a la idea de
cuanto. No todos los días ni de la misma manera. Pero hay algunas mañanas en
las que me cuesta un sacrificio empezar a moverme, estoy bloqueada. Me duele la
cabeza, los huesos de la cara, el cuello, los hombros, las manos, el pecho (hay
veces en las que pienso que me va a dar un infarto...), las caderas, los dedos
de los pies... hasta las orejas y las uñas me han dolido alguna vez. Cuesta
creerselo, ¿verdad?. Pues es cierto. Apenas puedo dormir como Dios manda, y el
mundo me pesa enormemente, no puedo con mi cuerpo ni siquiera con un bolsa.
Siempre estoy cansada, dolorida, irritada. No tengo humor. Cuando cambia el
tiempo aún es peor. Me tomo el gelocatil, el nolotil, el relajante... a mi ya
nada me hace nada. Si no me hacen algo voy a terminar por volverme loca...
Exploración:
Palpo el dolor. La hipersensibilidad y el enrojecimiento
inmediato de la piel. La hipertonía, la atrofia de los músculos. Balances
articulares limitados por una sensación de miedo, de tensión, de más dolor...
Acortamientos en las caderas anteriores, compensaciones antiálgicas. El cuerpo
se pliega sobre si mismo en una espiral que empieza en el desconocimiento de lo
que le sucede (¿qué me Pasa?) Y termina no se sabe bien en qué lugar (¿voy a
terminar en una silla de ruedas?). La funcionalidad imposible. No puedo ponerme
medias, abrocharme el sujetador, peinarme, andar un poco más de la cuenta
porque todo me cansa, voy a tener que dejar de trabajar porque así no puedo
seguir...
Pruebas complementarias. No hay evidencias radiológicas de
ningún proceso osteoarticular. La analítica de las pruebas reumáticas es
negativa. Mi paciente me mira expectante deseando de la palpación que al menos
alguien le ratifique que sí, que tiene algo, que no es ni la edad, ni los
nervios... ¿estoy hecha un cacharro, verdad?, me pregunta.. Y si en mi gesto o
en mis palabras encuentra algo de esa confirmación, quizá se sienta menos
sola.
La sensación:
No voy a recuperar nunca mi salud. Es para toda la vida (en
eso consiste la más horrible de las maneras de enfermar. No solo ser o estar,
sino sentirse). Y cuánto pesimismo. ¿Cómo se cura eso?.
Otra apreciación de una paciente:
Me dijeron, Señora, aprenda usted a vivir con su enfermedad.
Y así de fácil. Como decir: aprenda usted a hablar inglés en tres meses.
¿dónde van a enseñarme a mi a acomodarme a este dolor? ¿quién va a decirme
lo que tengo que hacer los días en los que tengo tanto por hacer y no puedo
moverme? ¿cual es esa academia maravillosa donde se aprende a ser un enfermo?
Silencio. ¿Qué voy a responderle?. ¿Qué voy a hacer
ahora?. Qué parte de ese aprendizaje me compete a mí?. ¿Qué le puedo yo
enseñar?. ¿Cómo voy a hacerlo?. ¡Qué momento tan transcendente!. Sé de la
habilidad con mis manos, de las técnicas de estiramiento, del entrenamiento al
ejercicio aeróbico, de la aplicación de la electroterapia, de la higiene
postural... ¿Cómo lo ordeno todo?. ¿Cómo voy desmenuzando la fisioterapia
para que poco a poco mejore la calidad de una vida?. ¡qué pregunta!,
¡cuántas preguntas!...
El dolor. Lo primero es aliviar el dolor y conocerlo.
Delimitarlo, circunscribirlo, investigarlo... Escalas visuales, distribución
topográfica, intensidad, influencia, factores que lo disparan, signos
asociados, patrones temporales. La analgesia (conseguir el no dolor es bien
difícil. Conseguir el alivio y el manejo del dolor por parte del paciente, es
mucho más funcional y realista. También sirve.) Las manos. Las manos del
fisioterapeuta (uy, como me benefician esas manos), y las manos del enfermo( el
automasaje en sus distintas formas, clásico, la digitopuntura, la
presión...).Los ejercicios adaptados a las posibilidades, la actividad laboral,
la situación (pocos, bien aprendidos y globales). La electroterapia, el
ultrasonido... todo vale para atajar el dolor e ir conquistando independencia,
bienestar... poco a poco los músculos se vuelven más colaboradores y fuertes.
Se aumenta el entrenamiento y con ello la resistencia al esfuerzo de las
pacientes. Y mientras, día a día, la otra parte de nuestra terapéutica:
explicamos como es el cuerpo, por qué duele, por qué cuando cambia el tiempo
se empeora... Cómo ponerse calor en casa. Cómo respirar. Cómo relajarse ( el
más difícil de los aprendizajes). Y las adaptaciones para la vida cotidiana
(higiene postural, ergonomía, pautas de descanso y ejercicios que contrarresten
la sobrecarga)... Todo eso es fisioterapia (si quisiésemos dar fisioterapia,
cuánto daríamos).
Volvamos al aprendizaje. Aprender. Definición: intervención
humana, intencional, finalizada, integral, gradual, continuada y dinámica. Y
sobre todo, activa por parte del sujeto que se educa.
Eso significa:
* No tomaremos decisiones en nombre del paciente
* No consideraremos la teoría del vaso vacío
* Respetaremos el ritmo individual de aprendizaje de cada paciente
* No juzgaremos actitudes ni comportamientos que no encajen
en nuestra mentalidad de sanitarios (la vivencia del dolor no es del cuerpo
racional sino del emocional)
Por tanto, los verbos a emplear, los objetivos válidos serían:
Conocer: (escucha activa y empatía)
Priorizar y aliviar los síntomas: en función de las
necesidades percibidas por el enfermo (no por nosotros)
Simplificar y adaptar: normas de autocuidados a la realidad y
circunstancias particulares de cada paciente (teniendo en cuenta su tiempo, sus
gustos, sus posibilidades).
Fomentar el área social (grupos de autoayuda, gimnasio....)
Pactar ( actuar no siempre implica movimiento)
Evaluar nuestra actividad, registrarla y mantener abierto el
canal de comunicación con el enfermo a lo largo del tiempo (programar
evaluaciones más o menos espaciadas disminuye su ansiedad y su sensación de ¿
lo estaré haciendo bien?)
Resultado:
A veces, yo que he visto tantas fibromialgicas en mi trabajo,
y que ahora colaboro como voluntaria en el curso de autocuidados de AFIBROM, me
canso. Suena duro, pero no he venido aquí a soltar un discurso fácil sino a
exponer lo que pienso. Hay momentos en los que olvido todo lo que ha dicho en
esta exposición y me parece que mis esfuerzos como fisioterapeuta sirven de muy
poco. Veo un día tras otro a las mismas pacientes en la sala de tratamientos y
nunca terminan por encontrarse bien. Pero ese es un error. La percepción de
salud es única y personal. Encontrarse mejor que antes o no tan mal, es casi
tan importante como encontrarse bien. Hay días en los que pienso que trabajando
con otro tipo de enfermos obtendría resultados más espectaculares. Este es el
segundo error. A veces lo que más hace sufrir no es lo que más nos llama la
atención. Como fisioterapeutas, todos tenemos mucho que aprender. La mentalidad
y la visión integral del individuo y su mundo ( la triple esfera teórica
biopsicosocial, que se rompe en pedazos cuando compartimentamos y fragmentamos
al individuo en puntos gatillo)
Esta no es una ponencia al uso, pero francamente considero
difícil expresar en quince minutos lo mucho que creo que se podría hacer por
aliviar los síntomas de la fibromialgia desde el campo de la Fisioterapia.
Considero que hay mucho que aportar y que la solución de aprenda a vivir con su
dolor exige una colaboración profesional y un tratamiento puntual que en muchos
momentos estamos descuidando. Me gustaría hacer un vaticinio del futuro y
augurar para todos los enfermos de fibromialgia una situación de confort y
bienestar. Este futuro depende de todos. De las aportaciones que desde la
administración se den para la investigación y tratamiento. Del interés de los
profesionales en quitar una etiqueta y profundizar en un tema, aún tan
desconocido. Y sobre todo de los enfermos, que deben aprender del autocuidado la
autonomía precisa, pero también el saber suficiente como para acudir siempre a
profesionales cualificados (no haré mención a masajistas y demás porque
considero que esa es otra guerra, aunque compete particularmente a quienes
exponen su salud a manos sin formación).
La fibromialgia, tan de moda ahora, y tan extendida es un
campo de pruebas donde la fisioterapia juega un papel protagonista. Error. Y
éste es el último de esta ponencia. Nuestro papel nunca es protagonista. Ese,
lo reservamos mejor para el paciente.
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Experiencia en Terapia Psicologíca en la Clínica Puerta de Hierro
DÑA. ALEJANDRA CARMONA
Psicóloga Clínica
Dentro del campo de la psicología se ha trabajado durante
muchos años con enfermedades consideradas crónicas, siendo los beneficios
terapéuticos muy amplios ya que se abordan aspectos muy limitantes que no se
trabajan desde el ámbito médico y que la persona tampoco puede manejar sola.
El problema principal de la fibromialgia es el dolor
generalizado que se considera crónico dadas sus características; asociado al
dolor y a la enfermedad en si misma se presentan otros problemas, tanto físicos
como psicológicos, que agravan la situación de la persona. En la medicina
actual se considera a la persona como un ser complejo en el que se relacionan
todos los aspectos; esto supone que un dolor mantenido va a influir sobre el
estado de ánimo de la persona o, al contrario, una situación que provoque en
un momento determinado un sentimiento negativo va a influir sobre la percepción
que la persona tiene de su dolor. Por tanto, en la actualidad el abordaje
terapéutico de la fibromialgia se realiza desde distintos ámbitos, con el
propósito de mejorar todos los aspectos que puedan estar perjudicando la
situación de la enfermedad.
La experiencia clínica en otros campos relacionados, entre
ellos el dolor crónico, ha demostrado que la intervención psicológica ofrece
grandes beneficios a la persona, ayudándola a asumir la enfermedad y sus
limitaciones, mejorando el estado de ánimo y la capacidad de afrontar las
situaciones problemáticas y, en general, mejorando la calidad de vida. La
intervención en grupo se ha mostrado como una alternativa muy positiva ya que
favorece la motivación hacia el trabajo, y los logros de un participante dan
información al resto del grupo favoreciendo la asimilación de los contenidos.
Basado en estos supuestos, se han realizado en el servicio de
psiquiatría de la Clínica Puerta de Hierro, tratamientos psicológicos en
grupo a pacientes diagnosticados de fibromialgia por el servicio de
reumatología. Se diseño un programa donde se recogía el trabajo sobre los
aspectos más incapacitantes de esta enfermedad. Los grupos estaban constituidos
por unas 6-8 personas y el tratamiento completo duraba entre 10-12 sesiones. A
continuación se exponen los cuatro grandes bloques del tratamiento que recogen
los contenidos que se consideran fundamentales.
1.- REDUCIR LA REACCIÓN EMOCIONAL ANTE EL DOLOR.
El problema principal de las personas con fibromialgia es el
dolor crónico, que suele provocar una serie de respuestas perjudiciales para la
persona; en este bloque se trabajan aspectos tan frecuentes como la respiración
alterada o la tensión muscular, que provocan un aumento de la percepción de
dolor y conllevan sentimientos negativos asociados. Mediante el entrenamiento en
respiración y relajación se consigue reducir la tensión muscular y mejorar el
estado general de la persona lo que provoca una disminución del dolor; además
estas técnicas permiten que la persona conozca mejor su cuerpo y los cambios
que en él se dan, permitiendo un mayor control y afrontamiento de las
situaciones problemáticas.
2.- MEJORAR LAS ESTRATEGIAS DE AFRONTAMIENTO DEL DOLOR.
Cuando una persona padece un dolor crónico, tiende a
generalizarlo percibiéndolo aumentado y sin cambios a lo largo del tiempo, lo
que suele provocar una mayor atención hacia el dolor y un sentimiento creciente
de incapacidad. Con técnicas de afrontamiento como la distracción se consigue
que la persona sea capaz de no prestar tanta atención al dolor, mejorando la
calidad de vida y el manejo cotidiano; las técnicas de discriminación permiten
enseñar los cambios en la intensidad del dolor a lo largo del tiempo y en
distintos momentos, de forma que la persona pueda conocer mejor su dolor y evite
generalizar los momentos de gran intensidad. Paralelamente, la persona asume su
capacidad de funcionamiento consiguiendo no dejarse llevar por el sentimiento de
incapacidad relacionado con los picos más altos de dolor.
3.- MEJORAR EL MANEJO DE SITUACIONES FAMILIARES, SOCIALES Y LABORALES.
Un error muy frecuente cometido por la mayoría de las
personas es pretender que las personas que le rodean adivinen lo que le sucede o
lo que necesita en un momento determinado, lo que provoca tensiones y perjudica
la relación con estas personas. En la fibromialgia este error conlleva otros
problemas como el sentimiento de incomprensión y desesperanza por sentirse
solos ante la lucha. Con el entrenamiento en Habilidades Sociales se enseña
cómo corregir estos errores mediante la realización de peticiones claras y la
exposición de información de la forma más adecuada al resto de las personas.
Además, en la fibromialgia es muy común observar una actitud de lucha ante la
enfermedad que supone un sobre esfuerzo para evitar el sentimiento de
incapacidad ante la enfermedad, lo que conlleva una falta de cuidado hacia la
propia persona; otro objetivo es enseñar a asumir una actitud de cuidado,
procurando un equilibrio entre el esfuerzo y el descanso.
4.- MEJORAR EL ESTADO DE ÁNIMO Y LA AUTOESTIMA.
Frecuentemente en enfermedades como la fibromialgia la persona pierde el
valor de si misma, considerando que en su situación no es necesaria para las
personas que le rodean o no es capaz de hacer nada productivo; se tienden a
valorar las cosas de una forma muy negativa respecto a uno mismo y al futuro.
Mediante técnicas de reestructuración cognitiva se enseña a la persona a
valorar los aspectos positivos que rodean su vida y que por su experiencia
simplemente no son capaces de ver; la persona aprende a verse como alguien
útil, necesaria, con una vida propia y con valor por si misma en todos los
roles de su vida. Con técnicas de resolución de problemas se ayuda a la
persona a romper con la actitud de impotencia, a asumir su capacidad para
afrontar los problemas y, por tanto, a manejar su situación y mejorar su
calidad de vida.
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Experiencia Multidisciplinar en el Centro de Salud "Mendiguchia Carriche" de Leganes
DÑA. ANA TRAPIELLO
Coordinadora de Enfermería
Bueno prometo ser breve, por fin la última y no me extraña eh, porque es que son dos horas
y media. Tenéis un mérito increíble. Bueno agradecer también a Teresa y a la Asociación el
haberme invitado, disculpar a otra persona que está puesta en el programa, y bueno no
es que no haya podido mi querido venir, ha estado con nosotros en este proyecto
y en esta experiencia, y ésta, pero además ahora está con un niño de un mes y
entonces bueno pues eso la incapacita, está encantada con su hijo.
Bueno lo que yo voy a contar de verdad que, breve, breve, breve, es la experiencia,
es una experiencia de investigación, que bueno pues nos la ha financiado el
Centro de Investigación del INSALUD y que la hemos puesto en marcha, hemos
hecho una experiencia en el Centro de Salud Mendiguchia Carriche de Leganés.
¿Por qué hicimos esto?, es decir ¿Por qué nos planteamos esto?, un poco la justificación,
no. Pues un poco por lo que hemos ido oyendo aquí esta tarde, estaba claro que
las opciones terapéuticas tradicionales, la consulta, los gelocatiles, los no sé
qué, parece ser que eran insuficientes para tratar el dolor y para tener una
percepción de más salud, por lo menos vosotras no la teníais. Por otro lado
conocíamos, sabíamos que había estudios fundamentalmente en el Reino Unido,
donde hablaban de tratamientos multidimensionales que mejoraban efectivamente
el dolor, y estos mismos estudios también hablaban que aquellas personas que
pertenecían a las Redes Comunitarias, Asociaciones de Vecinos, de Mujeres, de
A.P.A.S., mejoraban en esta percepción del dolor, digamos que con todos estos
requisitos, sabiendo que las opciones que teníamos ahora mismo en la consulta
no valían, y que había estudios por ahí que hablaban de otros tipos de
tratamientos, pues bueno nos pusimos manos a la obra.
Empezamos el proyecto de investigación el año 1995, es decir hace 4 años, lo realizamos
un equipo multidisciplinar en el que, Elena que, como fisioterapeuta estaba en
el equipo, Carlos también, Carlos Ribót que también ha hablado antes, había
otro Médico, dos enfermeras y una trabajadora social.
La metodología que utilizábamos era una metodología multidimensional y
fundamentalmente con una intervención grupal a la que Carlos ha hecho bastante
referencia anteriormente. El proyecto eran 16 sesiones, 8 de tratamiento grupal,
8 de fisioterapia, donde en parte de la intervención de Elena, se enseñaba
ejercicios completos y muy facilitos de aprender, también teníamos otra parte
que era un ejercicio aeróbico, mediante unas bicicletas enseñábamos en todas
las sesiones relajación progresiva porque, se ha hablado aquí mucho de
todo lo que supone esa tensión muscular y el dolor que produce.
En el tratamiento grupal son 8 sesiones de 90 minutos de duración, los grupos eran
de un tope de 10-12 personas, que es lo que todos los tratamientos grupales
dicen que es el óptimo para trabajar, y la población que cogimos eran mujeres
entre 35 y 65 años. Las sesiones eran de 90 minutos de duración, 8 sesiones,
una sesión semanal, es decir intervinimos durante dos meses y se abordaban:
conocimientos sobre la enfermedad, sobre qué es la FM, alimentación, en cuanto
a lo que es la alimentación saludable, ejercicio físico y relajación, manejo de
la autoestima y del estrés, manejo de las situaciones en las que mejora el
dolor y en las que se agrava el dolor, e integración en la red comunitaria, la
importancia de pertenecer a este tipo de Asociaciones.
En los beneficios de la intervención, la evaluación que hemos hecho, es una
evaluación cuantitativa y también cualitativa, de la cuantitativa no he traído
transparencias de los datos, pero la cualitativa que fue fundamental, hablando
con las mujeres que habían estado en esta intervención, lo que sí que nos
decían es que tenían un mejor conocimiento y manejo de su enfermedad y
del dolor. La famosa frase del dolor no se me ha quitado pero parece que sé
manejarlo mejor. Había aumentado los recursos para manejar el dolor, sabía pues
a través de la higiene postural, como sentarse, como tender la ropa, como hacer
la cama, sabían relajarse en algunos momentos. En la realidad de todas las
mujeres que han pasado, hay una incorporación del 10% más o menos, en la
Asociación de aquí y de FM y fundamentalmente lo que sí que todas comentaban
era que el tratamiento grupal, no medicalizado, es decir simplemente el hecho
de ir al grupo y hablado aquí, eso les había beneficiado.
La situación ahora mismo, hemos acabado el proyecto de investigación, en
total hemos intervenido más o menos a 200, mujeres, y bueno por problemas que
ocurren a veces en el INSALUD, de traslado de centros, etc., etc. ahora-mismo
ya no es el mismo equipo que teníamos al principio, ahora mismo está una
trabajadora social, una enfermera y un fisioterapeuta, haciendo estos grupos, y
lo hemos introducido dentro de la actividad diaria de este centro de atención
primaria como una actividad grupal y nada más. He acabado y ya podéis empezar a
hacer las preguntas que queráis.
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