TODO NO ESTÁ EN SU CABEZA.

El mes pasado, en Los Ángeles, cuando la Conferencia Internacional sobre Fibromialgia "FAME 2000" se acercaba a su fin, uno de los ponentes afirmó: "Dada la cantidad de investigaciones que demuestran las anomalías físicas que produce la fibromialgia, aquellos que sigan creyendo que esta enfermedad es un "todo está en su cabeza" sí que deberían someter a examen sus propias cabezas.

De hecho, a pesar de las crecientes investigaciones que distinguen el síndrome de la fibromialgia (SFM) y el síndrome de fatiga crónica (SFC) de los trastornos psiquiátricos, se sigue debatiendo acaloradamente el papel que desempeñan los factores psicológicos. El doctor Muhammed B. Yunus, uno de los ponentes en FAME 2000, ha estado investigando las características clínicas del SFM durante más de un decenio. De los estudios que ha publicado, muchos han puesto en duda la idea de que este síndrome no sea más que un problema de estrés, ansiedad o depresión. Yunus argumenta que, si bien los factores psicológicos pueden agravar los síntomas, también camuflan la causa real del SFM, en la que él piensa que están involucrados mecanismos neurotrasmisores anormales.

"No son los pacientes de SFM los que están perturbados, sino los médicos quienes están psicológicamente perturbados, porque no hacen caso de los datos..."

Sin embargo, algunos médicos todavía se aferran a la creencia de que el SFM o SFC es de naturaleza psicológica. El doctor Yunus llama a esto Síndrome del Médico Perturbado (SMP). Según Yunus, "las personas con SMP están inquietas debido a su preocupación por que los pacientes del SFM estén perturbados, pero son los médicos quienes están perturbados psicológicamente, porque no hacen caso de los datos y allí dondequiera que haya datos, los manipulan para que digan lo que ellos quieren que digan".

De hecho, la psicóloga Phyllis Chesler, quien también padece de fibromialgia, hace notar que el proceso de lucha por el reconocimiento y entendimiento de esta enfermedad es, en sí mismo, sumamente estresante: "Creo que la gente que padece enfermedades poco comprendidas está sujeta a un nivel de estrés mayor del que puede soportar una persona sana". Chesler apuntó que, inicialmente, la artritis reumatoide y la esclerosis múltiple se consideraron manifestaciones de estrés psicológico pero que ahora están reconocidas como auténticas enfermedades físicas.

Las investigaciones demuestran cada vez más que el SFC y el SFM son reales y no psicosomáticos. Se ha descubierto que las personas con estas enfermedades presentan niveles anormales de neurotrasmisores. Aunque aún quedan muchas preguntas por contestar, las investigaciones pueden conducir eventualmente al descubrimiento de una causa o causas subyacentes, así como a prometedores tratamientos.

SFM y depresión

El dolor recurrente o persistente, especialmente de origen no reconocido o incurable, amenaza nuestras funciones y nuestro sentido del bienestar. Muchos pacientes de SFM han perdido su carrera profesional, su papel en la familia, su capacidad para pensar con claridad o la fuerza para controlar los músculos. Es natural que tal debilitamiento provoque frustración y depresión. De hecho, si se experimentan estas cosas diariamente, probablemente, lo anormal sea que no se esté deprimido.

Para ilustrar que la falta de una patología orgánica conocida no implica una causa psicológica, el doctor Yunus ha comparado el SFM con otras enfermedades de las que se conoce la etiología. Por ejemplo, se sabe que factores psicológicos como la depresión, la ansiedad o el estrés agravan el cáncer. Pero a nadie se le ocurriría decir que el cáncer es un trastorno psicológico. El hecho de que aún no conozcamos la causa del SFM no implica que no exista o que sea un "todo está en su cabeza".

De las investigaciones se desprende que las perturbaciones emocionales en pacientes con dolor crónico son más bien una consecuencia que una causa del dolor. El doctor Robert Bennet, un investigador del SFM y médico muy conocido, hace notar que los pacientes depresivos a quienes se trata de depresión, por lo general, responden muy bien a las medicaciones antidepresivas. Sin embargo, los pacientes con fibromialgia siguen presentando síntomas tales como dolor o trastornos del sueño.

Dada la incapacidad para separar los síntomas de la depresión que puedan haber existido antes del comienzo de la fibromialgia de los síntomas que son el resultado de la enfermedad crónica, examinar el papel que desempeñan los factores psicológicos en el SFM es complicado. Pero independientemente de si la depresión es anterior o posterior al comienzo de la fibromialgia, estos síntomas se presentan separadamente y los síntomas del SFM seguirán estando después de tratar los síntomas psicológicos.

Los estudios han demostrado que, como grupo, los pacientes de fibromialgia no están más deprimidos que otros pacientes con enfermedades reumáticas crónicas, tales como la artritis reumatoide. En un estudio se compararon las respuestas de 45 pacientes fibromiálgicos, 29 pacientes con artritis reumatoide y 31 personas sanas sin dolor. No se encontró ninguna diferencia entre los dos grupos de enfermedades. Sin embargo, en cada grupo parecía haber un subgrupo de pacientes con importantes síntomas de depresión.

Otro experto en el SFM, Don L. Goldenberg, coincide en que, si bien los síntomas depresivos y somáticos son comunes entre los pacientes del SFM, dichos síntomas no son más importantes que en otras enfermedades. Goldenberg hace notar que una inmensa mayoría de pacientes con SFM no reúnen los criterios para hacer un diagnóstico psiquiátrico.

SFC y depresión

A pesar de las abundantes investigaciones que demuestran lo contrario, persiste la controversia sobre si la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica son meras enfermedades psicológicas. El artículo de la semana pasada se enfocó en la distinción entre el síndrome de la fibromialgia y la depresión.

Pero hay incluso un mayor número de investigaciones que comparan a los pacientes diagnosticados con depresión primaria con los pacientes que reúnen los criterios del síndrome de fatiga crónica. Según el experto en SFC, el doctor Anthony Komaroff de la Escuela Médica de Harvard, los estudios de pacientes con SFC en el mundo demuestran las anomalías en el sistema cerebral e inmunitario. Aunque aún desconocemos la causa de estos problemas en los pacientes con SFC, Komaroff hace notar que no se trata de un "todo está en su cabeza". Según Komaroff, "no hay pruebas de ningún trastorno psicológico en un considerable número de pacientes con esta enfermedad".

De hecho, en las investigaciones se ha diferenciado entre depresión y SFC, tanto desde una base biológica como psiquiátrica. Los estudios de patología cerebral han revelado anomalías en pacientes con SFC que no son características de la depresión. Por ejemplo, en 1992, un estudio demostró que los pacientes con SFC presentan mayor actividad electroencefalográfica de tipo alfa durante el sueño no REM. Esta irregularidad no se encuentra en pacientes con trastornos depresivos mayores. Además, un número mayor de pacientes con SFC (53%) refiere dificultades para conciliar el sueño, mientras que el porcentaje de pacientes con depresión es de sólo el 26%.

Los hallazgos inmunológicos y neurológicos también difieren entre los pacientes de SFC y los de depresión. En 1995, en un estudio se señalaba que los pacientes de SFC con problemas cognitivos más graves presentaban más anomalías en el sistema inmunitario. Dado que, estadísticamente, el estudio se controló para la depresión, este hallazgo indica que la presencia de disfunciones cognitivas en los pacientes con SFC no se explica simplemente con síntomas depresivos.

copyright Lisa Lorden.

Gracias a Fibromialgia.net por el texto en inglés y a Miguel Ángel Herrero Soto por su traducción.